El libro «Los Miserables» forma parte de mi biblioteca, ocupando posición en la estantería de libros importantes y releídos. Victor Hugo lo publicó en 1862 y en él relata las míseras vidas de unas personas a las que les tocó vivir una época de pobreza, injusticia y mucha desigualdad social: la de Francia tras la caída de Napoleón y la restauración de la monarquía. Este libro es todo un clásico y, como tal, siempre será una muy buena lectura a recomendar.
Como ha pasado con otras buenas obras literarias, su historia se ha llevado al cine, a la televisión y a los escenarios. Y aunque no todas las obras literarias han dado el salto a otros formatos con éxito, en el caso de «Los Miserables» sí que se ha conseguido. Hay películas buenas y hay un musical excelente.
Los detractores de los musicales los definen como óperas para clases populares, con estructuras musicales sencillas, con lenguaje contemporáneo y con narrativa casi cinematográfica. Pero es que el musical de «Los Miserables» puede definirse como una ópera moderna que además no tiene ni una sola canción mediocre. Es un buen espectáculo, en cuanto a su historia, a su música y a su puesta en escena. Crítica y miles de espectadores durante sus cuarenta años en escenarios no pueden estar equivocados.
Su comienzo es vibrante: con esos presos tirando de las maromas, cantando a la vez eso de mirar abajo y de no mirar a la cara a los guardias. Ahí se presenta el preso 24601 al guardia Javert.
Tras ese arranque, nos encontramos con otras escenas para el recuerdo, como a Fantine cantando el sueño que soñó, a Cosette cantando al castillo sobre la nube, o a Éponine cantando lo sola que se encuentra. También está la divertida canción que canta el ruin tabernero Thénardier como amo del mesón y la emocionante canción de Javert mirando a las estrellas en un puente.
Pero a mí, la que más me gusta es la de «One day more» (versión en Inglés) o «Sale el Sol» (versión en Español). Se trata de una canción que se canta al final del primer acto, a los 85 minutos del inicio de la obra. Es una potente canción coral en la que aparecen todos los personajes cantando a los problemas que cada uno tiene y a cómo los van a resolver mañana con una buena revolución, con un amanecer más, en un día más.
Me encanta escuchar «One day more» en cualquier momento del día, pero lo cierto es que, al comenzar el día, cuando salgo a andar por las mañanas temprano o cuando voy al trabajo en mi coche, esa canción me pone las pilas y me hace más fácil el comienzo del día, siendo consciente de que por muchos problemas que vengan, podré seguir luchando por mis metas, podré seguir peleando por mis ideas y podré seguir buscando una solución, pues de una forma u otra siempre hay un día más en el que sale el Sol.
Sí. Por mucho que pretendan oscurecernos el día, siempre hay un día más, siempre sale el Sol.


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